Gracias por tu vida, Mercedes Sosa

La mañana del 4 de octubre de 2009 murió La Voz de Latinoamérica, la Señora Mercedes Sosa, la mujer que se enfrentó a un régimen únicamente con su voz, una Artista que le dio la mano a otros y recorrió el mundo ofreciendo su corazón. Mercedes Sosa es por mucho un ícono y un estandarte de cómo la música rompe fronteras políticas, ideológicas y de lenguaje.

Nació el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán, Argentina. Hija de un jornalero y una lavandera; bautizada bajo la tradición católica con el nombre de Haydée Mercedes Sosa, pero su madre siempre le dijo Marta, pues siempre fue el nombre que quiso para ella.

La música la acompañó desde pequeña, en la comunidad en que creció se tomaban el tiempo para cantar y disfrutar las canciones tradicionales del pueblo Aimara, pero no fue hasta los 15 años cuando se presentó ante un público; ella misma lo cuenta en una entrevista para Rodolfo Braceli en el periódico La Nación.

“Mi papá y mi mamá, que eran muy peronistas, aprovecharon un tren gratis a Buenos Aires para celebrar el 17 de Octubre (Día de la Lealtad Peronista). Yo quedé cuidada por mis hermanos, más suelta… En la escuela faltó la profesora de canto y la directora me dijo que íbamos a cantar el Himno nacional y que yo tenía que ponerme adelante y cantar bien fuerte, para que todos me siguieran. Sentí vergüenza, pero canté: ahí debuté. Ese día también faltó la profesora de labores y con mis compañeras fuimos a LV12, donde había un concurso. Mis compañeras me empujaron para que cantara. Por temor a que se enterara mi papá me llamé Gladys Osorio. Canté Triste estoy, de Margarita Palacios. Cuando terminé, el dueño de la radio me dijo: el concurso concluyó y lo ganaste vos. Y seguí cantando en la radio. Hasta que un día mi papá me descubre y me llama y me dice palabras que escucho ahora: ¿Le parece bonito eso de andar metiéndose en la radio? ¿Eso es lo que hace una señorita criada para ser decente? Gladys Osorio, venga, acérquese… ¿Tengo que felicitarla? Míreme a los ojos ¡Que me mire a los ojos le digo!”.

 

 

 

Con 22 años, se casa con el músico Fabian Matus y tienen un hijo. El 11 de febrero de 1963,desde el Círculo de Periodistas de Mendoza fundan el Nuevo Cancionero, uno de los mayores fenómenos colectivos y artísticos argentinos y de latinoamérica, que declara en su manifiesto: “El Nuevo Cancionero se propone buscar en la riqueza creadora de los autores e intérpretes argentinos, la integración de la música popular en la diversidad de las expresiones regionales del país (…) El Nuevo Cancionero acoge en sus principios a todos los artistas identificados con sus anhelos de valorar, profundizar, crear y desarrollar el arte popular y en ese sentido buscará la comunicación, el diálogo y el intercambio con todos los artistas y movimientos similares del resto de América.

Apoyará y estimulará el espíritu crítico en peñas, y organizaciones culturales dedicadas a la difusión de nuestro acervo, para que el culto por lo nuestro deje de ser una mera distracción y se canalice en una comprensión seria y respetuosa de nuestro pasado y nuestro presente, mediante el estudio y el diálogo formativo de nuestras juventudes. El Nuevo Cancionero luchará por convertir la presente adhesión del pueblo argentino hacia su canto nacional, en un valor cultural inalienable. Afirma que el arte, como la vida, debe estar en permanente transformación y por eso, busca integrar el cancionero popular al desarrollo creador del pueblo todo para acompañarlo en su destino, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas”.

Dos años después, Fabian Matus la abandonó con su hijo y Mercedes cayó en una crisis emocional y económica, pero nunca abandonó el canto, ella se definía como una cantora, “cantante es el que puede, cantor es el que debe”;  ella se sentía con el deber de llevar la música y las historias al mundo, y es en ese mismo año cuando su vida artística y pública despunta al presentarse en la quinta edición Festival Folklórico de Cosquín, cuando Jorge Cafrune la invita a subir al escenario con las siguientes palabras: me voy a atrever,  porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora y me voy a recibir un tirón de orejas por la Comisión, pero qué le vamos a hacer ―siempre he sido así, galopeador contra el viento―. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana, Mercedes Sosa.

Fue la desobediencia de Jorge Cafrune y su poderoso canto lo que catapultó a Mercedes a los más importantes recintos de Argentina y Sudamérica. La Negra, como era nombrada por su larga cabellera oscura, fue una detractora y cuestionadora de los abusos sociales por parte de los políticos, motivo por el que fue perseguida por el régimen militar a tal punto que en un recital en La Plata, fue apresada junto con todos los asistentes al concierto; por lo que decidió irse al exilio en Francia y luego a Madrid, para dejar de comprometer la seguridad y libertad de quienes la seguían y asistían a sus conciertos.

Por un lado, sus canciones se prohibían en varios países de Latinoamérica, mientras que en Europa, el norte de África y Estados Unidos, sus presentaciones se llenaban y diferentes cantantes deseaban interpretar sus canciones y ella las de ellos; los valores del Nuevo Cancionero la acompañaron toda su vida a nivel artístico y personal y a pesar del veto, Mercedes Sosa se convirtió en la voz que representaba a América Latina.

 El Nuevo Cancionero acogió al pop y rock, transgrediendo no sólo barreras políticas, sino musicales; con su regreso a tierras argentinas en 1982, hasta sus últimos días, La Negra colaboró con muchos artistas de talla internacional como Charly García, Andrea Bocelli, Luis Alberto Spinetta, Luciano Pavarotti, Sting, Guadalupe Pineda, Fito Páez, Gustavo Cerati, Pablo Milanes, Silvio Rodrígez, Joaquin Sabina, Joan Manuel Serrat Lila Downs, Jorge Drexler, Calle 13, Tania Libertad, Shakira, Diego Torres, Julieta Venegas, Vicentico, entre varios y varias más; coincidiendo en todos los testimonios, que Mercedes era una mujer sencilla y talentosa, que escuchaba y compartía la música como un acto de humanidad y amistad. Una profesional en todos los sentidos.

La Voz de Latinoamérica falleció a causa de una insuficiencia renal, a los 74 años, dejándonos 173 álbumes llenos de canciones memorables. Todo el mundo se conmocionó con la noticia, tuvo luto nacional en Argentina de 3 días y se sumaron Bolivia, Perú y Brasil a esta acción; además de recibir condolencias de políticos, artistas y periodistas de todo el mundo. Sus cenizas fueron esparcidas en Tucumán (su lugar de nacimiento), Mendoza (donde debutó como artista) y Buenos Aires (ciudad en la que vivió desde su regreso hasta su muerte).

Su legado sigue hasta hoy, el Nuevo Cancionero sigue vigente y se ha vuelto un modo de vida para muchos artistas, porque antes de los tantos featurings del mundo comercial, hubo una mujer que impulsó el compartir la música como un acto humano y artístico, la voz eterna de La Negra, Mercedes Sosa.

 

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