Buena Vista Social Club: la memoria cubana que habita en la música
El musical inspirado en el legendario grupo cubano, el álbum ganador del GRAMMY® y el documental de Wim Wenders llegará a México el 12 de noviembre. La puesta en escena, que obtuvo cuatro Premios Tony® competitivos y un Tony® especial para su banda en Broadway, recupera las historias de Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Compay Segundo y Rubén González para hablar de memoria, amistad, segundas oportunidades y del vínculo cultural entre Cuba y México.
COBERTURACULTURAARTETEATRO
Pepe Moss
9/26/20265 min read
Hay canciones que parecen tener memoria propia; basta escuchar los primeros acordes de Chan Chan para que aparezca algo que no necesariamente podemos nombrar: una calle, una sobremesa, una voz, una época que quizá ni siquiera vivimos. Eso es parte de lo que hizo Buena Vista Social Club: convertir la música cubana en un recuerdo compartido por personas de distintas edades y lugares.
Pero antes de convertirse en un fenómeno internacional, aquella música fue también una historia de reencuentros.
En 1996, el productor y músico estadounidense Ry Cooder llegó a La Habana para trabajar en un proyecto musical y terminó reuniendo a algunos de los intérpretes más importantes de la tradición cubana, varios de ellos alejados de los grandes reflectores. Ibrahim Ferrer, Rubén González, Compay Segundo, Omara Portuondo y otros músicos participaron en las sesiones que dieron origen al álbum Buena Vista Social Club, grabado en los estudios EGREM. El disco ganó el GRAMMY® en 1997 y terminó convirtiéndose en un fenómeno mundial.
La historia todavía tendría otra vida. En 1999, Wim Wenders llevó esas sesiones al cine en el documental Buena Vista Social Club, siguiendo a los músicos desde La Habana hasta Ámsterdam y Nueva York, donde terminaron tocando en el Carnegie Hall. Lo que parecía el registro de una generación de artistas se convirtió también en el retrato de personas que, después de años de trayectoria, encontraban una nueva oportunidad para ser escuchadas. Ahora esa historia llega al teatro.
Una historia que no avanza en línea recta
Durante la conferencia de prensa de la producción mexicana, Julieta González, directora de Teatro de OCESA, habló de Buena Vista Social Club como una historia que también representa un vínculo entre México y Cuba.
Y quizá ahí está una de las claves para entender por qué esta obra puede resultar cercana al público mexicano: no se trata solamente de llevar canciones conocidas a un escenario, sino de recuperar una memoria cultural que durante décadas ha viajado entre ambos países.
El musical, con libreto de Marco Ramírez y dirección de Saheem Ali, no busca reproducir de manera convencional la historia del grupo. Su estructura se mueve entre distintas épocas y perspectivas para acercarse a personajes como Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Compay Segundo y Rubén González.
Es una decisión narrativa importante. En lugar de contarnos simplemente cómo ocurrió algo, la obra parece preguntarse qué significa recordar aquello que nos convirtió en quienes somos. Y ahí el escenario deja de ser solamente un lugar para representar una historia; se convierte en un espacio para volver a ella.
La música como punto de encuentro
Hay algo particularmente interesante en que Buena Vista Social Club sea un musical construido alrededor de músicos. En Broadway, la producción recibió cuatro Premios Tony® en categorías competitivas —incluidos Mejor Actriz de Reparto en un Musical, Mejor Coreografía, Mejores Orquestaciones y Mejor Diseño de Sonido— y sus músicos recibieron además un Tony® especial por su trabajo en escena.
No es un detalle menor, la música no funciona únicamente como acompañamiento de la narración: es parte de lo que la cuenta.
El son, el bolero, el danzón y otras tradiciones musicales cubanas son el territorio donde estos personajes se encuentran, se reconocen y vuelven a relacionarse con aquello que habían dejado atrás. Por eso canciones como Chan Chan, Candela y Dos Gardenias no llegan al escenario únicamente como piezas conocidas. Llegan cargadas de tiempo y de la trayectoria de quienes las hicieron parte de la memoria musical de varias generaciones.
Quizá por eso la historia resulta entrañable sin necesitar convertir a sus personajes en héroes perfectos. Hay músicos que fueron olvidados, oportunidades que llegan tarde, amistades que se recuperan y decisiones que pueden cambiar una vida cuando parecía que ya estaba escrita. La música, en ese sentido, no es solamente nostalgia, es una segunda oportunidad.
Buena Vista Social Club llega a México
El elenco mexicano estará encabezado por Analy como Omara, Héctor Sandarti como Compay, Mariana Dávila y Zark como las versiones jóvenes de Omara y Compay, además de Coco Campo, Eric Rodríguez, Guillermo Zamora y César Cuervo, entre otros intérpretes.
Pero quizá lo más interesante de esta adaptación sea precisamente la posibilidad de escuchar una historia cubana desde otro lugar, porque Buena Vista Social Club ha cambiado de forma varias veces: primero fue una reunión de músicos, después un disco, luego un documental y ahora un musical. Cada transformación encontró algo distinto en la misma historia.
En la conferencia de prensa, una idea apareció varias veces: la obra invita a recuperar la alegría, tomar riesgos, ser vulnerables, perseverar y construir compañerismo. Son palabras que podrían sonar demasiado grandes si se quedaran en un discurso promocional, pero adquieren otro sentido cuando pensamos en el origen de esta historia.
Algunos de aquellos músicos habían pasado años lejos de la atención internacional. Sin embargo, volvieron a tocar; y aquello que parecía pertenecer al pasado terminó viajando por el mundo.
Tal vez ahí está una de las razones por las que Buena Vista Social Club sigue encontrando nuevas formas de existir: no solamente porque unas canciones hayan sobrevivido al tiempo, sino porque las personas que las hicieron encontraron una manera de regresar.
Ahora, desde La Habana hasta Broadway y de Broadway a la Ciudad de México, esa música vuelve a encontrarse con otro público, y quizá valga la pena escucharla no solamente como un recuerdo de lo que alguna vez fue, sino como una historia que todavía tiene algo que decirnos sobre la amistad, la perseverancia y esas segundas oportunidades que, a veces, llegan cuando menos las esperamos.


La directora Julieta González habla de los retos de traer esta obra desde Brodway a México.


De izquierda a derecha: Juan de Marcos,Analy, Julieta González, Héctor Sandarti, Mariana Dávila y Zark.
¿Dónde, de a cómo y con quién?
Buena Vista Social Club se estrenará el 12 de noviembre de 2026 en el Teatro de los Insurgentes, en la Ciudad de México.
La Gran Venta HSBC comenzará el 30 de septiembre para tarjetahabientes Premier de crédito y débito, y continuará el 1 de octubre para tarjetahabientes HSBC de crédito y débito.
La venta general comenzará el 2 de octubre.
La puesta en escena contará con funciones en el Teatro de los Insurgentes y tendrá como protagonistas a Analy, Héctor Sandarti, Mariana Dávila, Zark, Coco Campo, Eric Rodríguez, Guillermo Zamora, César Cuervo y un amplio elenco de intérpretes y músicos.
Para conocer precios, horarios, disponibilidad y adquirir boletos, consulta los canales oficiales de Escenario OCESA .
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