Antes de que lleguen: la red que prepara la Gira por la Vida

En el Tianguis Cultural del Chopo, colectivos y organizaciones realizaron una jornada de boteo, recolección de víveres y difusión para apoyar la llegada de 1,111 zapatistas a la Ciudad de México. Más que reunir dinero, la actividad mostró cómo una visita puede comenzar a construirse desde muchos lugares y muchas manos.

SOCIEDADCULTURACOBERTURAMOVIMIENTOS SOCIALES

Pepe Moss

9/23/20263 min read

El sábado 19 de septiembre, entre puestos, música y el movimiento habitual del Tianguis Cultural del Chopo, también se realizaron acciones para preparar la llegada de 1,111 integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) a la Ciudad de México como parte de la Gira por la Vida-Capítulo México.

La jornada fue organizada como parte de los esfuerzos de la Asamblea por el Común, con participación del Congreso Nacional Indígena y de la Comunidad Indígena Otomí residente en la Ciudad de México. Durante la mañana se realizó un boteo para reunir recursos destinados a recibir a la delegación zapatista, además de una colecta de víveres y actividades de difusión. Radio Chopo acompañó la jornada y el puesto 28 de la Colectiva Sipactli funcionó como uno de los puntos desde los que se hizo la convocatoria.

También hubo espacio para la gráfica. Algunos carteles de Gran OM & Co., estudio que desde hace años utiliza el cartel y otras formas de arte visual para acompañar movimientos sociales, fueron puestos a la venta como una forma de sumar recursos. Para Gran OM, la gráfica no sólo sirve para comunicar una causa: su trabajo se ha planteado como una manera de llevar los mensajes de los movimientos a la calle y hacerlos visibles desde el lenguaje del arte.

Y quizá ahí está una de las claves de lo ocurrido en El Chopo: la preparación de una visita puede parecer logística, pero también es una forma de organización.

Una casa tomada que sigue siendo punto de encuentro

Para entender por qué la comunidad Otomí participa en la recepción de la delegación zapatista hay que mirar al sur, para ser precisos, hacia el pueblo de Xoco.

El 12 de octubre de 2020, integrantes de la comunidad Otomí residente en la Ciudad de México tomaron las instalaciones del entonces Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), en Avenida México-Coyoacán 343. La acción ocurrió en el marco de una jornada nacional de movilización y entre sus demandas se encontraban el acceso a vivienda, trabajo, educación y servicios de salud, además de reivindicaciones relacionadas con los derechos de los pueblos indígenas.

El edificio, ubicado a unos pasos de la Cineteca Nacional, se convirtió desde entonces en un espacio de organización y encuentro. Cinco años después, la comunidad continúa utilizándolo como un punto desde el cual articula actividades y recibe a otros colectivos. En agosto de este año, por ejemplo, convocó a una reunión para organizar la llegada de la delegación zapatista. La convocatoria planteó que la recepción sería un trabajo “colectivo y en común” y llamó a organizaciones, redes, pueblos y comunidades a participar en las actividades previas, durante la estancia y después de la Gira por la Vida.

No es una conexión nueva. La comunidad Otomí y el Congreso Nacional Indígena han mantenido vínculos con el zapatismo desde hace años, y la propia toma del INPI en 2020 fue acompañada por el CNI-CIG como parte de una jornada en defensa de los pueblos indígenas y en solidaridad con las comunidades zapatistas.

1,111 zapatistas y una memoria que regresa

La cifra que acompaña esta nueva Gira por la Vida tampoco apareció de la nada; en 1997, 1,111 delegados zapatistas viajaron desde Chiapas hacia la Ciudad de México. Aquella movilización ocurrió en el contexto de la exigencia de cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés y coincidió con el segundo Congreso Nacional Indígena.

Casi tres décadas después, el EZLN anunció nuevamente el envío de 1,111 integrantes a la capital. La visita está prevista entre diciembre de 2026 y enero de 2027 y contempla encuentros con colectivos y familias que buscan a personas desaparecidas, además de actividades con organizaciones y movimientos sociales. También se prevén actividades culturales y una marcha central alrededor de la exigencia de verdad y justicia para las personas ausentes. Así, la nueva visita no comienza cuando los zapatistas lleguen a la ciudad. Ya se está construyendo.

Sucede en una asamblea; en una casa que alguna vez fue una oficina gubernamental; en un puesto del Chopo; en una colecta de víveres; en un cartel que alguien compra; en una persona que mete unas monedas en una caja; en una estación de radio que presta sus micrófonos.

Y eso permite mirar el boteo de otra manera. No sólo como una recaudación de fondos, sino como una pequeña pieza dentro de una estructura mucho más grande: hacer posible que una comunidad pueda recibir a otra comunidad.

La jornada del Chopo terminó después del mediodía, pero el trabajo continúa. La Asamblea por el Común, la Comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX, Gran OM y otros colectivos han llamado a mantenerse atentos a las próximas actividades y jornadas de apoyo. Porque, en este caso, la Gira por la Vida todavía no empieza. Ya se está construyendo.

Brigada de recolección y acopio en el Chopo

Fotografía: María Núñez

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