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Una Gran Bocanada de Hormonas

Posted on Oct 12, 2017 by in Reseñas | 0 comments

A finales de los ochenta vimos una serie que se titulaba The Wonder Years, cuando era pequeño me aburría y de adolescente -cuando la volví a ver- descubrí que era ÑOÑÍSIMA. Quizá por la brecha generacional, no lo sé, pero me aburrí.

Es claro que la animación no sólo es para niños, desde The Simpsons la cultura mainstream lo entendió, sin embargo la animación para adultos en los últimos años ha caído en una zona de confort: lenguaje vulgar y chistes sexuales, y por otro lado bobadas simplonas, o una combinación ambos.

Cuando vi la portada de Big Mouth como sugerencia en Netflix me atrapó el diseño gráfico, es de esa animación irreverente que me gusta, y no me decepcionó.

Hablo de Los Años Maravillosos porque Big Mouth es su versión retorcida y surrealista: dos amigos de la infancia atraviesan el umbral de la pubertad, el despertar sexual, el primer beso, tu primera novia, le llegada de la menstruación, la masturbación, el descubrimiento de la pornografía y todas esas dudas al interactuar con otras personas de tu edad y tus padres, todo dirigido por el Monstruo Hormonal, ¡El cual es ge-nial!

No pretendo venderte humo, no es una serie animada que vaya a cambiar el paradigma de la animación, tampoco que vaya a cambiar tu vida -no cambió la mía-, pero es una serie que a pesar de tener como eje central la sexualidad no cae en lo obsceno, sí, hay una que otra vulgaridad, pero muy bien justificada; y sobre todo, con un marco científico que podría decir: Big Mouth es tan educativa para los adolescentes, como Plaza Sésamo para los niños.

Con una muy buena construcción de personajes y bien establecidos los arquetipos, todos los personajes, desde los protagonistas hasta los personajes secundarios son sólidos, sí, se juega un poco con los clichés, pero bueno ¿Qué comedia no lo hace?

Es una serie (casi) autobiográfica de los creadores, uno de ellos, Andrew Goldberg, también guionista de Family Guy, en la que ambos protagonistas se enfrentan al llamado hormonal y todas las consecuencias que esto trae; la figura omnipresente del Monstruo Hormonal como narrador hace que la comedia tenga sentido; no son pubertos enfrentándose al mundo porque sí, son pubertos lidiando ante los impulsos del Monstruo Hormonal, ese que nos acosa y seduce a realizar uno de nuestros mayores impulsos básicos: Coger. Una serie con MUCHO psicoanálisis, pero nada que con humor no se pueda superar.

Por último me gustaría enfatizar la presencia de equidad de género, hay niñas y niños, pero hay una carga igual hacia las problemáticas; se abren ambos mundos, con sus dudas y sus dolores, ambos sexos interactuan y discuten su posición en el mundo pero como entes individuales. No hay chantajes sexistas que nos hagan pensar que por una causa “natural” tal o cual sexo se comporta de tal o cual forma.

Como dije, no es una serie que te cambiará la vida, pero a lo largo de diez capítulos podrás recordar tu adolescencia y reírte de situaciones que te hayan pasado, canciones y referencias a la cultura popular. Dejen de ver tanto porno en Internet y convenzan a su Monstruo Hormonal a ver esta serie, con gran animación y sobre todo una excelente historia.

Pepe Moss

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