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Si volviera Bakunin…

Posted on May 30, 2019 by in Cultura | 0 comments

Opositor desde siempre a los sistemas de control y gobierno, Mijaíl Bakunin nació un día como hoy pero de hace 205 años bajo el yugo del imperialismo ruso.

A los 15 años y siendo el hermano mayor de once hijos, su padre que era un gran terrateniente y contaba con más de mil sirvientes bajo su mando, lo envió a la escuela de artillería en San Petesburgo. Sin embargo, su estadía no duró mucho ya que tres años después fue expulsado por indisciplina y por andar de juerga.

Como toda persona influyente de cualquier época, su padre logró mover algunos hilos para que Mijaíl ingresara al ejército pero este joven de 21 años, desertó para viajar por el mundo y estudiar filosofía.

Influenciado por las teorías de Marx y Engels, comenzó a escribir textos que llamaban a la revolución contra el imperio ruso. Debido a esos escritos que como cerillos encienden masas, y a su participación en la Insurrección de Dresde en Alemania, fue detenido y condenado a muerte. Sin embargo la pena fue conmutada y Bakunin entregado a las autoridades rusas que lo encarcelaron en la Fortaleza de San Pedro durante seis años hasta que fue desterrado a un campo de trabajos forzados en Siberia.

Ahí aprovechó una oportunidad y huyó hacia Japón, luego al continente americano y al final volvió a Europa en 1861, donde continuó promoviendo las ideas anarquistas hasta su muerte en 1876.

Pero ¿de qué va el pensamiento anarquista de Bakunin?

La abolición del Estado

Para Bakunin ningún tipo de gobierno debería de existir. Ya fuera autoritario, clerical e incluso aquel gobierno que fuera electo por voz popular, para Bakunin el poder corrompe hasta a las personas más nobles y cultas.

Esta forma de pensar, entre otras cosas, fue una de las causas por las que se enemistó con el filósofo alemán Karl Marx ya que el anarquista, consideraba que el comunismo promovía una nueva dictadura por aquellas personas que se decían representantes del proletariado.

Sobre Marx, señaló “Él me llamaba idealista sentimental, y tenía razón; y yo a él, vanidoso y pérfido, y también tenía razón”.

Dios y el Estado

En su libro “Dios y el Estado”, Mijaíl afirma que cualquier Gobierno depende de la creencia que su pueblo puede deposita en un ser omnipresente, omnisapiente y omnipotente que los salvará y que traerá la promesa de que a su muerte, habrá vida eterna.

Bakunin advierte que esta idea solo convierte a la sociedad en un ente pacífico e imposibilitado para llevar a cabo la rebelión de las masas.

El anarquismo

Hoy en día existen muchas corrientes anarquistas. Anarquismo comunista, anarcosindicalismo, anarcofeminismo, anarquismo ecologista e incluso, por muy increíble que parezca también existe el llamado anarcocapitalismo, que en palabras del politólogo Noam Chomsky, es “la tiranía absoluta”.

Afortunadamente Bakunin no vivió lo suficiente para escuchar el término “anarcocapitalismo” pero sí lo suficiente para concebir y apoyar el “anarcocoperativismo”. Esta doctrina propone que los trabajadores se apropiaran de los medios de producción y formaran
asociaciones en las que se decidiera qué, cuánto y cómo producir un producto y recibirían el fruto total de su trabajo según su mérito.

Así, estas asociaciones se aliarían con otras para formar federaciones que a su vez se unirían a otras para formar confederaciones y de esta forma se garantizaría la fraternidad y el apoyo mutuo de todos los individuos de la sociedad.

Mijaíl Bakunin puede parecer un eterno idealista pero no olvidemos que las ideas son la praxis y la praxis son las ideas.

Si el capitalismo ni el comunismo han podido garantizar la igualdad de condiciones y la libertad plena de los individuos dentro de una sociedad, ¿por qué no enfocar la vista a la postura anarquista de este filósofo ruso?

Y como dijeron Fito y Joaquín : “Si volviera Bakunin, las ilusiones; Espartaco y Mesalina; la cigüeña y los bufones; si volvieran los dragones…”

Yael Zárate

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