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¿Un minuto de silencio o un minuto de aplausos?

Posted on Mar 8, 2018 by in En Sus Zapatos, Espectáculos | 0 comments

Moría por platicar con ustedes y hablar acerca de algo que me hizo vibrar la semana pasada, y aclaro, no fueron los Oscar. A estas alturas del partido creo que ya se supo y dijo todo acerca de la entrega número 90.

A lo que me refiero exactamente es a la escultura que apareció en Hollywood y resume el asco de persona que fue, es y será Harvey Weinstein.

Me pongo de pie ante el artista urbano Plastic Jesus, quien se tardó dos meses para esculpir esta pieza que tituló “casting couch” y que con tanta simpleza supo plasmar lo que por muchos años hizo este director de cine… ¡destrozar el corazón de mujeres!

Si se fijan en el detalle, está sosteniendo la estatuilla de la Academia como si estuviera agarrando su ‘mejor arma’, y lo pongo entrecomillado porque estúpidamente pensó que esa era la ‘entrada’ para dar trabajo a varias mujeres que tenían la necesidad de brillar en la industria del cine, y que tristemente cayeron.

No sé si soy el único al que le ocurre, pero disfruto muchísimo ver en ‘redes’ los videos que circulan con regularidad, sobre todo en la Ciudad de México, aquellos en donde se exhiben a ladrones y/o secuestradores que son golpeados por civiles que hacen justicia con su propia mano.

Respecto a este caso, amé que todos los medios internacionales hayan puesto los ojos a esta escultura que solo tuvo el fin de ejemplificar lo que en su momento hizo este patán… ¡sacar provecho de su puesto!

Tiempo atrás hubiera dicho que este caso se escucha lejano, pero no, cada vez es más cercano a nosotros “el primo de una amigo”. Todos estamos expuesto a que nos ocurra algo tan denigrante y que convivamos con gente enferma que solo quiere sacar ventaja y cubrir sus necesidades.

¡basta, no es no y punto!

Rodrigo Zear

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