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La resurrección del Hollywood clásico: La La Land

Posted on Feb 15, 2017 by in Reseñas | 0 comments

Hace una semana, había quedado con mi mejor amiga para ver “La La Land“, ella tenía muchas ganas de verla y yo simplemente tenía curiosidad, puesto que no soy muy fan de los musicales ni de las pelis de amor, pero sí de la ceremonia del Oscar y toda su parafernalia (lo siento, tengo un poco de frivolidad dentro de mí), sin embargo, el plan no se llevó a cabo y me tocó verla sin ella.

Me contó que la vio con su chico y estuvo a punto de llorar, pero prefirió guardar su sentir hasta estar sola en casa. Entonces, mi curiosidad se convirtió en preguntas: ¿por qué le llegó tanto la película? ¿habría pasado lo mismo si la hubiéramos visto juntas? ¿voy a llorar? ¿es una chickflick con mejor producción? ¿las canciones poseen tanto poder? ¿es en verdad el amor y la música los temas centrales? ¿hay algún mensaje o simbolismo “oculto”? …En realidad esta última la descarté, pues no le tenía tanta fe.

Decidí responderlas por mí misma aunque seguía sin estar muy entusiasmada con la idea de ver una película cursi por default, en donde todo se canta y encima, sola. Sin embargo, se me unieron a la aventura mi tía y mi hermana, cuyas opiniones fortalecieron la mía.

Desde el principio nos advierten que es una película de amor, lo que me hizo rodar los ojos en la oscuridad de la sala, con un “owww” de fondo, proveniente de alguna chica enamorada. Supuse que toda la película estaría igual, sin embargo, fue totalmente distinto, ya que hay que ponerle mucha atención para entender porqué hay tanta locura al rededor de ella, porqué tiene tanta nominación y porqué se ganó tantos seguidores. Descubrí entonces, que La La Land tiene todo lo que hizo del cine Hollywoodense, algo exitoso: romance, música, escenas simples y aptas para todo público, colores brillantes, actores atractivos y una buena fotografía.

David Chazelle recurre a todos los clichés del cine haciendo con ellos un homenaje al Hollywood clásico, pero situado en la época actual, con un desarrollo, clímax y desenlace muy acorde con la actualidad. Todos vivimos cierta crisis, es algo mundial, ya sea existencial, económica o de cualquier otro tipo, finalmente todos estamos hundidos en ella. Así que la historia de amor entre Sebastian (Ryan Gosling) y Mía (Emma Stone), nos hace tener un poco de esperanza y por supuesto, empatía. Ambos nos llevan por un paseo a través de toda la ola romántica en Hollywood, no pude dejar de pensar en aquella recopilación de besos que termina con “Cinema Paradiso” y todas esas parejas emblemáticas que hacen suspirar a todos como la que forman Cary Grant y Katharine Hepburn cuando bailan aquel vals en “Bringing Up Baby

El ser un artista, es importante en la película puesto que ella es una actriz y él es un músico de jazz que buscan cumplir sus sueños acompañados uno del otro. Se nos muestra un medio actoral complicado y cerrado, y un género musical dejado en el olvido, por lo que Sebastian hace todo por llevarlo al público, en efecto, la banda sonora es en su mayoría jazz pegadizo, bailable y encantador; me llegó a la mente “Hey Arnold!” y como es que disfrutaban de la música de tal manera que se volvía parte fundamental del show, lo mismo ocurre con La La Land, no puedes dejar de lado el jazz, de hecho es una de sus armas más poderosas para cosechar todo lo que ha cultivado; tan es así que una de sus nominaciones al Oscar es por mejor canción a cargo de John Legend quien hace un trabajo musical excepcional.

Los planos secuencia se hacen presentes en múltiples ocasiones, lo que hace que se enfaticen los números musicales y los colores brillantes del vestuario y el arte en general, que nos mantienen alerta de cada movimiento, (hay que agradecerle a Lubezki por poner en boga este tipo de tomas,) además hacen que nos sintamos parte del baile de Ryan Gosling que emula (u homenajea) a “Singing in the Rain” o de la historia que Emma Stone nos cuenta muy al estilo Sandy en “Grease” pues giramos al mismo ritmo que la cámara y caminamos junto a ellos por toda la película.

Toda la película transcurre en movimiento, es decir, no hay momentos tranquilos que distraigan al espectador. El final fue, a mi parecer, predecible, toda la trama se entreteje de tal modo que es fácil adivinar en qué terminará esta clásica pero actual historia. Sí, irónicamente, eso es lo que lo vuelve predecible; sin embargo, todas las opiniones que escuché se encaminaban a lo contrario: a que fue un final inesperado. Creo que es cuestión de atención, perspectiva y un poquito de lógica.

Al final, logré entender porqué a mi tía, una persona clásica, le apreció conmovedora y a mi hermana, una de las últimas millenials, le apreció empalagosa: lo clásico del cine está puesto en La La Land, mientras que lo nuevo, lo llamativo que atrae a los adolescentes, simplemente es escaso. Igualmente comprendí que mi amiga se sintió afligida al verla por la cuestión de madurar, de crecer y ser adulto sin dejar los sueños de lado. En definitiva no es una chickflick ni tampoco lloré, pero no es una película que vería más de una vez, en mi opinión, tanto Emma Stone como Ryan Gosling tienen mejores trabajos, Daved Chazelle, tiene mejores películas como “Wiplash” la cual es envolvente desde el principio al final.

La La Land tiene sus méritos, la edición es espectacular y la música no se diga, en definitiva merece tanta nominación y premios, sin embargo, sigo creyendo que hay mejores películas en esta contienda.

Diana Garrido

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