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La Chica de mis Letras

Posted on Oct 9, 2017 by in Cuento, Ficción, Hysterietas | 0 comments

Cuando eres escritor (o tratas de serlo como en mi caso) vienen a la mente tantas historias, tantas palabras que a su vez construyen variedad de frases.

Pero no olvidaré mi primer escrito. Aquel que escribí para ella, para la más hermosa y perfecta mujer que no existe; entre lo tangible, entre lo real.

Ella que solo apareció en un sueño en mi adolescencia, quedando eternamente plasmada en una hoja, “La Chica de mis letras”.

Aún recuerdo bien aquella noche; era normal, era un fruto fresco, con jugo de sueños y preguntas de un adolescente.

Al principio realicé el típico ritual de rodar de un lado a otro de la cama para lograr atrapar el sueño.

Hasta que sucedió. No solo logré conciliar el sueño, sino encontrarla por vez primera y lamentablemente también por única vez. Y así es, fue y será ella:

La chica de mis letras, se presentó una noche de un día común

Convirtiendo la normalidad de una noche de tantas

En magia, en latidos y suspiros que hasta hoy brotan de mí

La chica de mis letras, se presentó en un sueño

Dulce como su mirada y cálida como sus manos

He vuelto a buscarla todas las noches

Para decirle que seré su amante por toda la vida

Para decirle un hasta luego o hasta siempre

O Para invitarle a volar una vez más.

La chica de mis letras, dueña de esa noche y dueña ya de un recuerdo

Es aquella princesa de la que aún no escriben su cuento.

La chica de mis letras, la que con un tierno y suave movimiento de sus labios

Me hizo sentir bien, con una leve caricia en mi rostro y una suave sonrisa en el suyo

Amor de mi mente, de aquella noche. Amor de un vistazo.

La chica de mis letras me recordó que es posible volar en días nublados

¡Querida! los vientos no siempre estarán  a nuestro favor.

O dulce escribano, ¿Qué las tormentas no te agiten en tiempos de Valentin?

La chica de mis letras lleva la esencia de mí, mi respirar y mi sentir

Ella y yo acompañábamos a la primavera para iluminar cuartos obscuros

Ella tomaba las flores que brotaban y las plasmaba en su vestido

Yo tomaba el calor del Sol, para que sintiera mi calor cuando se sintiera sola 

¿Me abandonarás cuando el fin de ocho horas llegue? Es acaso justo no volver a mirar tu rostro

Mira, mira bien, cálmate que ahí estoy contigo, es cuestión de que dejes las sombras de la decidía

Apropiarse del final, de la tinta, de las letras que adornan nuestro encuentro.

Todo estará bien me decía la chica de mis letras, mientras daba vueltas

Y la primavera en otoño se convertía, el silencio de una despedida se acercaba.

La chica de mis letras se alejaba, pero no se irá por la eternidad.

Es ella mi musa, mi susurro cada vez que una historia nace de mí.

 

Y así amigo lector, la chica de mis letras apareció, dando inicio de unas letras que tratan de no perderla, de no dejar que esencia se marche, pero que a su vez desean esas letras que ella fuera real.

Jorge Cano

 

 

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