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La capa de la reina: la chaqueta amarilla de Freddie Mercury

Posted on Sep 5, 2020 by in Moda, Música | 0 comments

EO!

Freddie, la leyenda, “la bruja” (como se le conocía en ciertos lares), ese hombre de cara jovial y bigote espeso marcó la historia de la música. Mercury tiene su propia página en la misma, escrita a mano y con caligrafía excepcional. Freddie Mercury es el REY.

Sin embargo, el rey de Queen no sólo dejó huella en estas artes, marcando generaciones infinitamente, al parecer. Este ser también dejó un paso muy evidente en la moda y podríamos pensar que fue casi involuntario, aunque siendo Freddie Mercury, parece poco probable.
En la vida e historia del vocalista de Queen existen muchos cambios de look; pero en todos se nota la fabulosidad de un hombre, cuya misión en la vida era sobresalir entre el resto de los músicos de la época. Él quería ser visto.

Desde que Queen introdujo en sus filas al cantante de los dientes prominentes, éste se vistió de gala. Dejó atrás los jeans y las t-shirts que todos usaban por comodidad, para enfundarse en prendas femeninas porque eran aún más llamativas que las de los hombres. Lentejuelas, vuelos, capas, brillo. Así era el look ideal para él, inclusive cuentan que una de las discusiones más fuertes que hubo entre Mercury y John Deacon fue a causa de la ropa del bajista; mientras que éste buscaba la comodidad de la simpleza, Mercury se empeñaba en recrear la imagen de la banda anexando tacones, glitter y colores llamativos, llamando a la ropa de Deacon “una vulgar idea”.

Los años pasaron y la imagen evolucionó. Entonces con la fama, los millones y los estadios repletos de personas coreando a Queen con el corazón, llegó un cambio de look en Mercury adoptando el llamado “castro clone”. Éste hace referencia a la comunidad LGBT+ que se caracterizaba en los ochenta por lucir como un obrero: tank top, jeans y bigote espeso.

Así es como ubicamos a Freddie Mercury, sobre todo en el mítico concierto de Live Aid, en 1985. Ahí fue cuando la banda llegó a la cima de todo lo que pudiera desear un grupo; pero el esplendor de Mercury aún tenía mucho que dar.

Freddie se presentaba detrás de un bigote grueso saliendo del clóset, sin decirlo abiertamente, más por presión social que por meros deseos. Pero comenzaba a ser un referente en el medio y se comportaba como un estandarte de la comunidad. Fue entonces que llegó el complemento del castro: la chaqueta amarilla.

Yellow leather jacket

Live at Wembley fue el concierto que Queen dió en solitario en el estadio más importante de Inglaterra, siendo el más imponente en cuanto a los momentos icónicos en el estilo de Mercury. Si bien el castro clone seguía predominando, le agregó un detalle llamativo, estruendoso, visible a millas de distancia… sí, como él mismo: la chaqueta amarilla de cuero.

Ready, Freddie! No había nada más impactante —salvo la música— en él. Esa chaqueta desprendía poder, se miraba única y resaltaba del outfit monocolor: pants blancos con una línea roja en cada costado, una tank top blanca, cinto y sus Adidas Hercules, creados para practicar box. Así se simple, pero ganador. Seamos sinceros, no podemos imaginar un Freddie Mercury distinto, con la pose de triunfador cuyo puño al aire denota victoria.

La chaqueta estaba compuesta por hombreras amplias que destacaban aún más su figura y 7 hebillas de metal. Corta, a la cadera y levantándose en cada salto, esta prenda se hizo el rasgo más característico del cantante. Es más, no concebimos una imagen de él sin la chaqueta puesta. Se ha replicado tantas veces esta imagen en nuestra mente que sólo nos queda aplaudir y celebrarla.

En 2019, luego del éxito de Bohemian Rhapsody —la película biográfica de Freddie Mercury estrenada en 2018 y protagonizada por Rami Malek—, Zara, por ejemplo, lanzó una colección de chamarras amarillas en homenaje a la prenda que eran muy similares, aunque no idénticas. Igualmente, en Mango Hombre se pusieron en tendencia los pantalones blancos, lo que creaba una atmósfera Mercuriana en las tiendas de fast-fashion.

Malek no la portó en la cinta, tampoco algún otro músico la imitó. Era sólo del Rey, era esa capa que le daba majestuosidad y estilo, era suya y siempre lo será. La chaqueta le dio a Freddie un aire de rockstar, pero no el que imperaba en los 80: negro, cuero brillante y mezclilla percudida. Tampoco era el glammer de una década antes con psicodelia hasta en las uñas. Mercury no era esa estrella de rock, era, como él mismo lo auguró: una leyenda. 

¡Feliz cumpleaños, Mr. Fahrenheit!

Didi Garrido

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