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Javier Duarte, la Cara del Descaro

Posted on Jun 29, 2017 by in Ni Muy Muy Ni Tan Tan, Política | 0 comments

Parece paradójico decir “La cara del descaro”. ¿Cuál cara? ¿No que está descarado? Pues sí, aunque parezca absurdo, en México suceden éstas situaciones tan paradójicas.

Y así es, Javier Duarte o “Javidú”, como le dicen sus compas, aparece por segunda vez en Ni Muy Muy Ni Tan Tan, con su característica sonrisa burlona de siempre.

El exgobernador Veracruzano quien había sido detenido el pasado quince de abril en un hotel de Panjachel en Guatemala, se encontraba recluido en el penal de máxima seguridad Matamoros, que alberga a narcotraficantes y exfuncionarios guatemaltecos.

Sin embargo, el 27 de junio -hace apenas un par de días- “Javidú” reapareció tras su comparecencia ante los Tribunales de Guatemala, ésta vez rapado, barbón y más gordo.

El exfuncionario solicitó su extradición a México para enfrentar los cargos de enriquecimiento ilícito, delincuencia organizada, lavado de dinero y desvío de fondos públicos.

Pero curiosamente el 19 de abril, cuando acudió a su primera audiencia ante el Tribunal Quinto de Sentencia Penal de Guatemala, se negó a ser extraditado.

¿Qué pasó ahí? Es cierto que en ambas comparecencias se veía muy relajado, tranquilo y burlón, pero ¿por qué pedir la extradición ahora? El panorama en México se encuentra focalizado en una red de espionaje a periodistas y defensores de los derechos humanos, relacionado también a las truculentas elecciones que hubo en cuatro estados del país, además de que hace tres días fue encontrado el cadáver calcinado del periodista Salvador Adame Pardo en Michoacán.

La extradición de Javier Duarte ¿podría ser una estrategia del gobierno federal para legitimar su lucha contra la corrupción y contra todos estos acontecimientos que se han suscitado?

Por la razón que sea, es innegable la actuación que Javier Duarte hace por tratar de ser “simpático” ante los medios de comunicación. En el video de su comparecencia pudimos escucharlo “preocupado” por los reporteros para que no se “cayeran”, además de mencionar que “si le van a quitar las esposas, no se las aprieten tanto”.

Ya dentro de la audiencia, el veracruzano indicó que todas las acusaciones que Miguel Ángel Yunes, gobernador de Veracruz, le increpa son “infundadas, ligeras, vagas e imprecisas” y que “llegó la hora de enfrentar las pruebas”. Señaló que “acusar es fácil, ahora les llegó el momento de probar sus falaces acusaciones”. “Nos vemos en México”, fue el mensaje que dirigió a Yunes Linares.

Al finalizar la comparecencia Duarte se levantó de su asiento, se dirigió hacia los jueces del Tribunal, les estrechó la mano agradeciéndoles su tiempo y disculpándose por molestarlos con “estas babosadas”.

Al salir de ahí, obviamente escoltado por policías guatemaltecos y a quiénes se dirigía por sus nombres e incluso por sus apodos, “Javidú” señaló a la prensa que no tenía nada más que decir, además de que al momento en que llegó la camioneta que lo transportaría de vuelta el penal Matamoros mencionó cínicamente: “Ya llegó mi Uber”.

A todo esto, lo que más impresiona es la actitud que proyecta el gordo este, su forma tan desvergonzada de hablar, burlándose de las preguntas de los periodistas y de la situación misma.

No hay que ser un estudioso de la psiquiatría para saber que esa conducta es propia de un psicópata y la línea entre un psicópata y un asesino es muy muy delgada.

Hace tiempo escribí un ensayo sobre asesinos seriales en el cuál refería sobre algunos rasgos que les caracterizan:

“En general tienen comportamiento depredador, valoran poco la vida humana, y a menudo padecen alguna psicopatía, ya sea interpersonal—una falsa apariencia encantadora, manipulación, mentiras compulsivas y una exageración de la propia valía-,afectiva—ausencia de culpa y remordimiento, incapacidad de empatizar y de asumir responsabilidad de sus actos—,de comportamiento—búsqueda patológica de estimulación personal, impulsividad, irresponsabilidad, parasitismo psicológico–, o antisocial—problemas de conducta infantil, delincuencia juvenil, hasta criminalidad—. Sin embargo las psicopatías no explican completamente las motivaciones de los asesinos seriales”.

Así pues, logramos encontrar que Javidubis está bien volado y que padece de una psicopatía interpersonal, afectiva y de comportamiento. Es impulsivo, mentiroso, manipulador, egocéntrico, sin empatía, sin remordimientos y sin responsabilidad sobre sus actos. Rasgos que identifican a un psicópata.

“Este es el nuevo PRI” señaló Enrique Peña Nieto cuando asumió la presidencia. El mismo PRI lleno de psicópatas, pero con la diferencia de que éstos son más cínicos porque gozan de un cobijo gubernamental. Por lo menos Díaz Ordaz huyó a España al terminar su gestión, pero Javier Duarte volverá a México para restregarnos en la cara con su sonrisa idiota, que no hay castigo para el descaro y la criminalidad en Méxio, diciéndonos a todos una vez más “¿Y qué van a hacer?”.

Yael Zárate

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