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Entrevista con: Omar Rosales “El Diablo”

Posted on Jul 7, 2020 by in Entrevistas | 0 comments

Hace unos días entrevisté a Omar Rosales “El Diablo”, un pintor oriundo de Xochimilco,  que conocí hace unos años por casualidad y me encantó su propuesta en acuarela, el uso de los colores y cómo la geometría interactúa con cuerpos desnudos es algo muy interesante.
Tuvimos una llamada larga y muy interesante que transcribí para ustedes. Disfrútenla de principio a fin y no se les olvide comentar y compartir.

¿Por qué “El Diablo”?

Me parece que representa el pecado pero más que eso la inteligencia.

¿Desde qué edad pintas?

La verdad es que fue cuando era ya algo grande. Entré a la escuela de Artes cuando tenía 18, pero en realidad, no pinté nada hasta que ya tenía 24 o 25.

¿Te hubiera gustado iniciar más chico?

Posiblemente sí. Siempre que me preguntaban de chico “¿Qué vas a ser de grande?”, decía “voy a ser político o pintor” (risas), pero nunca estuve metido en nada de eso, y mi idea sí era estudiar ciencias políticas, pero un día cuando tenía 18 fue como “¡Ah! Hay una convocatoria en una escuela del INBA, debería de hacer examen”, hice examen y me quedé, pero antes de eso, no hice nada, no me pasaba ni por la mente hacerlo.

¿Cómo fue ese examen?

Es teórico/práctico, se hace en cuatro días, el primer día tienes que hacer un examen teórico, que según es de cultura general, pero es historia de México, historia universal, Arte y literatura.

El segundo día es un examen de dibujo, nos pusieron un bodegón, unas frutas, y tenías que hacer un dibujo con un lápiz 2B y una catulina, ósea, los materiales más básicos; y después tenías que hacer una propuesta pictórica de ese mismo bodegón con crayolas, igual, lo más básico.

El tercer día tenía que hacer una escultura de una mano, la hacías con plastilina, y después, otra con plastilina y objetos varios; nos pidieron cosas que pudieras ocupar para un examen de escultura (risas). Había quienes llevaban recortes de periódico, revistas, no sé, estambre, cosas así, entonces tenías que hacer una escultura que te represente… yo no me acuerdo qué hice, la verdad.

Luego teníamos que formar equipos de tres, y  hacer un objeto que representara a los tres, pero estaba complicado porque no nos conocíamos, pero para mí estuvo muy cool, porque en mi equipo estaba una muchachilla que llevaba todo, todo; llevaba infinidad de cosas, y ella no quedó (risas) ¡al final no quedó! (risas) no me acuerdo de su cara, pero recuerdo que estaba con un muchachillo que se llamaba Yoshi, lo recuerdo, él y yo no llevábamos más que la plastilina y ya, y cuando fue el primer día de clases ahí lo vi, y a la muchachilla no, pero siquiera nos ayudó (risas).

Y el cuarto día te hacen un examen socioeconómico, y te preguntan “¿Cómo te sentirías si quedaras seleccionado?”, “Si quedas ¿Quién va a financiar tu carrera” porque son ahí pinches 3 años, y es muy costoso, “¿A qué se dedica quién te va a financiar?”, cosas así.

Yo lo hice hace muchos años, los resultados salían en el periódico, entonces fui a comprar el periódico y me di cuenta de que había quedado, entonces ya no tramité mi pase directo en la UNAM (risas) para política y me quedé ahí, en Artes.

Entonces pudiste cumplir ambos sueños pero el destino, por así decirlo, te llevó al Arte.

Sí, fue súper random, porque todas las convocatorias son casi al mismo tiempo, entonces dije “¡oh! Creo que es mi momento de entrar al arte” (risas), y ya, hice mi examen y quedé, pero en la prepa estaba en área 3, porque yo quería estudiar ciencias políticas.

Estabas predestinado a estar ahí ¿Cuándo crees que comenzaste a desarrollar tu estilo de pintura?

En la escuela te enseñan cosas básicas, pero muy importantes, que son, técnica y composición; pero en realidad, nadie te puede enseñar a pintar; al final tienes que elegir una especialidad, y había pintura, escultura y grabado, yo elegí pintura y ahí me enseñaron técnica, composición ves todo el tiempo. Yo odiaba las acuarelas, porque se me hacían muy difíciles, pero de pronto les agarré el gusto y pinté.

Antes hacía ejercicios de dibujos, la mayoría eran mujeres, porque  los modelos eran mujeres, hombres casi no había. Mucho después comencé a pintar hombres.

Un día me di cuenta que no sólo es pintar y ya, tiene que haber un significado, aunque sea un significado para ti, o tiene que haber, más bien, un por qué. Siempre he estado interesado en la creación, y la energía, cosas de física y la divinidad, porque creo que están relacionadas; nosotros mismo estamos relacionados con la divinidad y la creación. Entonces me di cuenta que eso me interesaba representar.

Que aparezcan figuras masculinas es sólo es un medio para expresarlo, porque son figuras que representan al ser, porque creo que el cuerpo masculino es muy bello, y aunque la gente crea ser muy liberal, les molesta ver un pene, les incomoda; están acostumbrados a la sexualización de la mujer, pero la de un hombre no.

Siempre me dicen “Tu pintura es temática gay”, y yo “¡Cómo! ¿Por?” (risas), se me hace gracioso porque son hombres desnudos que no interactúan con otros hombres, son sólo cuerpos masculinos, yo nunca he pensado que un hombre desnudo se vea en el espejo y diga “¡Ah! Me veo muy gay” (risas). Sólo es una figura masculina que representa al ser y las figuras geométricas de los fondos con las que interactúan son la energía creadora.

“Fawn”. Con esta obra inició todo. Pintura de Omar Rosales “El Diablo”.

¿Entonces uno de tus objetivos es demostrar que la sexualización de un hombre es posible?

No, más bien es verlo como algo normal, es un hombre, fin. También lo veo con los hombres heterosexuales, no pueden decir que la pintura les gusta por el hecho de que aparece un hombre desnudo, piensan, “van a decir, me gustan los hombres” ¡pero es sólo una imagen! no es un cuerpo desnudo, es una imagen, es sólo pigmento con agua.

¡Exacto! Como la pipa de Magritte ¿Crees que estos comentarios tengan relación con tus preferencias sexuales o son al azar? Es decir, alguien que no te conoce y no se basa en ese prejuicio ¿Crees que tiene el mismo impacto?

¡Sí! Por ejemplo, en una convocatoria para exponer en una galería, yo puse un hombre desnudo, la galerista no me conocía, sólo mandé las fotos, y cuando fui a verla, estaba en una sección de temática gay (risas), pero había pinturas de mujeres desnudas en una sección de naturaleza. Creo que ese prejuicio es generalizado, toda imagen de un hombre desnudo es gay, y cualquier imagen de una mujer desnuda puede ser cualquier arte.

Pienso que es parte de la divinización femenina occidental, y creo que tú estás irrumpiendo.

Pero para la mayoría del mundo Dios es hombre, la divinidad es masculina, pero les cuesta mucho trabajo ver un hombre desnudo; y también pienso, la divinidad no puede estar vestida, porque la ropa es creación humana.

Sí, pero me refiero al contexto actual, la mujer es arte y el hombre desnudo es gay, porque históricamente el Arte está lleno de hombres desnudos y más en el renacimiento.

Creo que la sexualidad del hombre se basa en, “soy hombre y cojo mucho”, creo que los hombres heterosexuales lo hacen, pero su placer no es algo de lo que se hable, o sea, no disfrutan algo por ser “gay”, y en la desnudes la ven un placer y por eso lo asocian como algo gay.

No. 1 “Amor”. Pintura de Omar Rosales “El Diablo”.

Cambiemos un poco de tema ¿Cuál es el futuro del arte pictórico con el consumo de imágenes en internet y el covid?

Primero, no creo que en actualmente muchas persona haga arte pictórico, son muy pocas personas que hagan pintura, grabado o escultura, todo mundo hace performance, cosas así; me parece que es algo que no es perdurable, el performance no puede dejar un vestigio que existió, así como una escultura en piedra, la piedra es eterna, pero las cubetas en una galería… (risas) eso no va a durar, o “hice una Mona Lisa con salsa carbonara”, eso no puede durar.

Y creo que puede ser una cosa complicada (refiriéndose al covid) porque no están abiertos los museos, las galerías tampoco, de por sí la gente no va mucho, ahora menos porque no puede, pero sí creo que es buena oportunidad para crear, creo que lleva tiempo, pero no es permanente, y después de que las salsas boloñesa se hayan echado a perder (risas) habrá gente que diga “yo hice estos oleos” “yo hice estos grabados”, y eso es lo que nos va a quedar, porque ¿Quién quiere ir a ver un performance? Seguro hay gente, pero no sé.

Ahora se hacen muchas cosas para genera dinero, pero con la situación del coronavirus han cambiado las preferencias de las personas en qué gastan su dinero, no creo que alguien quiera pagar 50 mil dólares por un vidrio, no creo que sea prioridad.

Entonces ¿el arte pasará a un segundo o tercer plano?

Eso es lo que está pasando, pero no lo que debería de suceder. El arte contemporáneo se está agotando a sí mismo, como estaba basado en el dinero, y ahora el dinero se le da otra prioridad, tal vez ya no sea algo tan rentable, porque además no perdura.

Si bien antes era una cosa magnífica ir a un museo y ver un vídeo de alguien que grabó una banqueta o un árbol moviéndose cinco horas ,dices, “bueno, ya estoy en el museo, ni modo”. Pero como ahora no se puede ir a un museo, nadie va a comprar eso vía online, porque no tiene el soporte estructural de un museo, tendrías que verlo en tu casa y ¿Para qué quieres eso?

Vanidad.

Puede ser, pero si vas a tener un vídeo que vas a reproducir 10 horas porque así lo grabó el “artista”, mejor te compras una buena pintura o un grabado, y pones en YouTube un vídeo de Bob esponja, es lo mismo y está mejor hecho.

¿Has creado cosas nuevas en el confinamiento?

Sí, he estado haciendo algunas cosas, tengo unas pinturas pendientes que había empezado desde antes, y que ahora dije “es momento de hacerlas”, porque no siempre tengo mucho tiempo, a veces llegó del trabajo y estoy cansado, y dije “bueno, voy aprovechar”.
Tenía uno que había empezado desde septiembre, ya lo estaba acabando, pero no lo acabé hasta ahorita, lo iba dejando y dejando. También estoy en otro, pero ahora yo estoy preparando mis acuarelas.

Cuéntame ¿Cómo es ese proceso?

Creo que es aún más auténtico, aún no hago como tal los pigmentos, pero sí tengo pigmentos puros que he guardado a lo largo de los años, dije, “en algún momento me van a servir”, y ahorita me están sirviendo porque no tengo que ir a comprar las acuarelas- aunque las acuarelas duran mucho, mucho tiempo- pero ahora yo hago las mezclas y siento que es más auténtico el trabajo porque es más de autor, porque no salió de una pastilla hecha en masa, es una pastilla que yo hice. Es un trabajo artesanal previo a lo artístico.

¿Dónde lo aprendiste?

Investigando en internet, leyendo libros. Ya era algo que había visto desde antes, y ahorita empecé a trabajar más en eso.

¿Estas nuevas obras están hechas con tus propias acuarelas?

Sí, pero no totalmente porque tengo muchas acuarelas compradas, y ni modo que no las use (risas).

Tampoco eres un artista tan radical.

No, es que ni modo que estén aquí y las guarde, pero estoy integrando cada vez más las otras.

 ¿Esperas crear una obra completa con acuarelas tuyas?

No es algo que espere, pero es algo que puede pasar.

Me gusta tu filosofía.

Es que ¿Qué sabemos del destino?

Para terminar, hazme una crónica del proceso creativo que llevas ¿Cómo es crear una obra de principio a fin?

Todas las veces es diferente, pero nace con la idea de expresar algo. Un día vi algo sobre los campos magnéticos de los planetas y fue, “un día debería pintar sobre eso”, porque finalmente mi obra trata sobre la creación, el cosmos, la energía divina.

Y luego luego le dije a un amigo “¿No quieres que te pinte?” y me dijo “sí, sí, va, va”; nos vimos para  platicar sobre lo que él piensa y cuando se quitó la ropa me di cuenta que tenía tatuado unos planetas y fue como de “¡Oh”! como ese tema ya lo tenía pensado, de pronto vi que podría  materializarse siendo él la vía; no me había dado cuenta cómo podía llevarlo a cabo, y cuando me di cuenta que podría ser él,  hice los bocetos. En realidad es que soy malo con las pinturas, tengo una que empecé hace seis años y a penas la terminé [es la imagen destacada de este artículo], entonces de principio a fin puede ser muy largo.

Un día gané un lugar para exponer en Nueva York, mandé un portafolio, me dieron el lugar, se acercaba la fecha y yo aún no tenía la pintura (risas), dije “bueno, ya tengo el lugar, ahorita rápido la hago”, entonces le dije “wey ¿no quieres que te pinte? Tengo que exponer una pintura en Nueva York”, me dijo “va, órale”.

Este muchacho es una clave importante porque con él comencé a pensar en esto de la cosmovisión. Vino, posó y acabé esa pintura en tres noches; me ponía a pintar a las ocho de la noche y dejaba de pintar a las seis de la mañana. Era un desnudo, pero algo muy simple, un cuadro muy simple, ese fue el primero hice, dije “ahora debería hacer cuadros que hablen de la cosmogonía de la energía creadora”; lo invité de nuevo y ese segundo cuadro lo hice ya pensando en eso, y lo terminé en una semana ¡Fue rapidísimo! Después hice a otro, le dije a otro wey y aceptó, me tardé 3 años y no lo vio porque murió, pero igual lo hice.

Siempre es diferente, pero siempre pienso en una idea, tengo un modelo y de pronto encuentro la similitud de qué es lo que vamos a expresar.

Esta obra no la vio terminada el modelo porque murió. Pintura de Omar Rosales “El Diablo”.

Algo que quieras agregar, algo que creas que es importante y pregunté.

Sí ¿Qué pintores y artistas me gustan?

Dímelos, tu top 5 de artistas que te influyen.

No es tanto que me influyan directamente, pero en el inconsciente sucede. Pero mis súper favoritos son Francis Bacon, William-Adolphe Bouguereau, El Bosco, obviamente Remedios Varo y Saturnino Herrán.

¿Porqué son importantes para ti?

William-Adolphe creo que no es tan reconocido como debería ser, porque él perteneció a una época del barroco tardío, su técnica era increíble ¡El manejo de la luz!

Francis Bacon… ese hombre era turbio, todas sus experiencias de vida lo llevaron a ser eso, y aparte una vez leí sobre su proceso y él sólo ponía manchas al azar, y después le iba dando formas, y a veces parecía carne, porque él trabajaba en un rastro. Además, tiene muchas cosas que juegan con íconos religiosos.

Saturnino, me gustan los colores que tiene, es súper mexicano, también creo que no es tan reconocido, y me parece muy triste porque hace cosas súper lindas, todos sus cuadros están llenos de colores y a mí me gustan mucho.

Remedios Varo, estos seres fantásticos que hacía, están muy locos, están súper estudiados, sus bocetos están muy bien planeados. Y eso tiene que ver mucho con mi proceso, planeo mucho, me lleva más tiempo hacer el dibujo que la pintura porque me tardo mucho haciendo estas cosas geométricas.

Y el Bosco me tiene impactado con su jardín de las delicias, de por vida, y también habla sobre la creación.

Yo creo que sí han influido en ti, muchos de los valores que tienen tus obras son cosas que en estos autores admiras. No es un cover, pero sí rescatas muchas cosas.

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