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El Vagabundo y la Muerte [Segunda Parte]

Posted on Jun 26, 2017 by in Cuento, Ficción, Hysterietas | 0 comments

Pícale para Leer la Primera Parte.

El vagabundo pensó que esa voz tal vez era de alguien que quería jugarle una broma, así que no hizo caso y se acostó de nuevo.

-Soy yo, el final del inicio que viene por ti.

El vagabundo al pensar que seguía siendo una broma, contesto de igual forma.

-Hay pa’ la otra joven, que ya es noche.

El vagabundo se empezó a reír en voz baja, recostándose nuevamente.

-¿Es la forma en la que recibes a la muerte?

Rápidamente se levantó, hizo a un lado periódicos y cobijas, se talló los ojos y frente a él tenía la imagen de la muerte, altísima y con una gigantesca hoz.

El vagabundo poco a poco lograba controlar su impresión y de manera irónica dijo:

-Bienvenida a mi hogar, pase usted, está es su casa, tomé mi cobija que está haciendo frío y dígame ¿Qué hace por acá?

La muerte contesto:

-He venido por ti, el fin de tus días ha llegado, y tú alma debe acompañarme.

-¿Acompañarlo? Mire usted no puedo ir-. Dijo el vagabundo- No traigo dinero para pasajes, además ya es muy tarde y no hay transporte.

-A dónde vamos no necesitas dinero, ni nada de lo que conoces ahora-. Le dijo la muerte.

-Prefiero quedarme aquí otro rato, es verdad que no tengo mucho, pero tengo algo-. El vagabundo decía mientras se sentaba en un cartón.

-No te estoy pidiendo permiso, tú vida termina hoy.

El vagabundo intentó bajar el enojo de la muerte.

-Tranquila, mejor dígame ¿Cuánto tiempo lleva siendo muerte?-.

-Desde los inicios de todo lo existente-. contesto la muerte. -Yo no tengo hogar ni descanso, voy alimentándome de almas, de un lado a otro.

-Bueno usted tiene algo para comer, en cambio yo sólo me como lo que llegan a dejar los demás, igual ando de un lado a otro pero caminando, porque no hay para los pasajes.

La muerte distinguió la ingenuidad del vagabundo y disminuyó su severidad hacia él y dijo.

-Tú no sabes que terrible es mi labor, no tengo hogar, no tengo nadie con quien hablar, sólo ando por almas.

El vagabundo, sacó de un costal una pequeña botella de alcohol y dijo.

-Ándele mi muerte, las penas con alcohol son menos dolorosas, le estoy dando de mi mejor licor-. Comenzó a reír el vagabundo.

-Hasta el fondo, oiga y ¿Por qué no cambia de chamba?-“

Después de dar un trago, la muerte contestó. –No puedo hacer eso, todos estamos hechos para algún motivo , para cumplir una función, el maestro para enseñar, el alumno para aprender-.

-¿Y él vagabundo?-. Preguntó el desdichado.

-El vagabundo, para que no se olvide la conciencia humana, que al fin de cuentas lo importante es el ser, el alma, la naturaleza de una sonrisa o de una lagrima, lo importante de la vida–. Dijo la muerte.

-Yo de conciencia no como-. Contestó el vagabundo recostándose en el cartón. – ¿Tienes amigos o más enemigos?

-Ninguno. Todos se alejan de mí, les doy miedo, me rechazan, es por eso que me llevo sus almas para no estar solo-. Contestó la muerte mientras daba otro trago a la bebida.

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