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Congruencia, Sólo eso Pido

Posted on Jun 18, 2018 by in Blog, Diario Hypermedia | 0 comments

Quiero abrir con un par de publicaciones, que engloban el tema central de este texto: la primera de nuestra productora general. Y la segunda, un twit que me encontré en mi time line:

 

Pueril: Que tiene poco valor, poco interés o poca importancia.

Esnobinista: Persona que se apropia de un conocimiento o comportamiento por moda.

Blanca enuncia muy bien lo que para muchos de nosotros significa el fútbol, un juego muy bonito, un juego que nos divierte y nos entretiene, un juego que nos apasiona y nos mueve las entrañas, un juego que por tradición familiar o apropiación propia nos vuelve locos.

El problema llega, cuando desde la presunción, caemos en este activismo de sofa que condena el twit; una postura absurda que ha ido creciendo desde hace unos meses. Parece que si te gusta el fútbol eres un retardado, ignorante o mediocre. Y si no te gusta, automáticamente te vuelve un intelectual y conocedor de la agenda político-social global que, a su opinión, nos debería importar a todos.

¿Por qué polarizar a partir de este prejuicio? Sí, estoy consciente que SÓLO es un juego, sí, estoy estoy consciente que el fútbol funciona como circo en el aforismo romano, “Al pueblo pan y circo”, pero ¿saben qué? NO ME IMPORTA.

No me importa que lo piensen, porque también habemos muchos como Blanqky, que disfrutamos de noventa minutos de un gran partido, o no. Y usar el resto del día para consumir otro tipo de información y después juntarnos para beber unas chelas y platicar de cualquier tema que nos venga en gana, y casi nunca de fútbol.

Porque así como Blanca y yo podemos tirarnos basura en WhatsApp con nuestros equipos, también podemos debatir de diferentes posturas ideológicas y políticas, y a diferencia de esos que se dicen intelectuales, no partimos de un prejuicio. Es absurdo pensar que un deporte te define. También sé que hay muchos que nos les gusta el fútbol y saben de muchos más temas y son activos en un grupo de anarquistas de salón, pero a ellos no me refiero.

Ayer vimos mucho de lo que México necesita, necesita confianza, necesita líderes, necesita triunfos, necesita buenas noticias, buenos ejemplos, esperanza y cuanta emoción positiva puedas enumerar. Las encontró en un equipo que nos calló la boca y rompió las estadísticas, lo hizo con corazón y huevos, pero sobre todo, inteligencia; ingredientes que les falta a los que intentan hacer la revolución desde su comodidad.

A esos que dicen que Alemania es mejor que México en educación, yo les pregunto ¿Cuántos libros lees al año? ¿Cuantos idiomas hablas? ¿Conoces realmente tu lengua materna? ¿Cuántas personas de otras regiones, nacionales y extranjeras, conoces e intercambias ideas? ¿Cuantos puntos de vista en prensa e información consumes? ¿Cuantos instrumentos musicales sabes tocar? o simplemente ¿Cuántos géneros musicales conoces, disfrutas y entiendes? ¿Ves cine más allá del hollywoodense? ¿Vas a museos, galerías o conferencias? o más fácil ¿Ves otra cosa en Internet más allá de Facebook, YouTube y lo que te comparten en WhatsApp? ¿Comparas esta información con otras fuentes? Y no hablemos si conoces cómo funciona nuestro sistema jurídico, político, económico, bancario, social y hasta ecológico.

Sí, Alemania puede estar en otro nivel en muchos campos, pero los alemanes tienen una historia muy distinta a la mexicana. Una comparativa que superficialmente nos minimiza ¿Es realmente así? Ayer la selección mexicana de fútbol rompió los esquemas, no hablaré de estadísticas, para eso están los periodistas deportivos. Rompió las expectativas del mismo México; cuántos memes no compartimos de la “inevitable” derrota de la selección en el mundial. Y hablo en plural porque yo también lo creí, y me sorprendieron, me emocionaron. Porque puedo gritar un gol como grito una injusticia, no se trata de un deporte, se trata de congruencia.

Mexicano ¿Quieres estar a la par que Alemania? Se coherente con lo que quieres con lo que haces; puedes decir que es sólo un partido, pero esos once jugadores, y tres más, por los cambios, junto con el equipo técnico, hicieron bien su trabajo, fueron coherentes ¿Tú actúas acorde a lo que piensas, dices y haces?

Pepe Moss

 

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