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¡Chinga tu madre, violador!

Posted on Feb 23, 2018 by in En Sus Zapatos, Espectáculos, Sociales | 0 comments

Llámese Fernanda Olmos, Lupita Franco, Maria González, Francisca del Refugio, en fin, como ustedes quieran nombrarla, todas ellas tienen algo en común, la desgracia de ser víctimas del ser más horroroso sobre la faz de la tierra: el hombre y el poder.

Esta semana hemos tenido el nombre de Karla Souza muy presente en todos los medios, luego de que abriera su corazón a Carmen Aristegui y le confesara que fue violada hace años por un productor a cambio de ganarse un espacio en el mundo del cine.

Podré sonar dramático, pero al menos para mí, violación es una palabra que me paraliza, pues aun me cuesta trabajo digerir que el humano sea tan egoísta como para forzar a alguien a tener intimidad para cumplir el placer de una sola persona.

Regresando al inicio, quise abrir el texto con diferentes nombres que se me vinieron a la mente para dejar en claro la alerta en la que nos encontramos: cuatro de cada cinco mujeres han sido acosadas sexualmente, ¡así como lo escuchan, cinco!

 

Tú, caballero, hombre, machito, que tal vez has sido agresor, te puedo decir que muy probable es que tu madre o hermana ya fue víctima también por algún cerdo como tú, que sólo disfruta arruinar las vidas de los demás.

Esta semana ha estado presente este tema, pero me da tristeza que sólo haya sido porque que tristemente la víctima fue alguien conocida.

No señores y señoras, no hay que hacer ruido al tema cuando solo nos conviene por el personaje que es, hay que hacerlo ante cualquier mujer que no sabe qué hacer, que le da pena contarlo y aquella que no tiene medios ni recursos para decir ¡basta, hijos de mierda!

Si bien es cierto, no se han preguntado por qué está tan dañada nuestra sociedad, por qué la gente llega a aprovecharse de su poder para comportarse como un animal y saciar sus necesidades.

Tal vez suene sencillo decir, criticar y juzgar a todas aquellas mujeres (y también hombres) que levantan la voz tiempo después de que fueron presas. Pero déjenme decirles que no nos queda más que respetar ese duelo que están viviendo y tratar de hacerles saber que ninguna y ninguno están solos, pues si le pasa a uno, nos pasa a todos.

Unámonos como seres humanos y en vez de dañarnos entre nosotros, mejor tratemos de hacer un cambio y no aprovechar el poder que creemos tener para hacer lo que pensamos que está bien.

Quisiera tener una varita mágica y desaparecer esta terrible situación, pero me temo que no es así. Te propongo que corras de toda la gente que sólo quiera usar como “arma” su estúpido poder o sus pequeños genitales para “marcar” el
rumbo que debes tomar.

Cada quien vamos armando nuestra propia ruta, así que te propongo que hoy armemos una nueva y sea aquella en la que a los violadores ¡les toque pagar con creces!

Rodrigo Zear

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