Navigation Menu+

Cartas Suicidas

Posted on Dic 18, 2019 by in Blog, Diario Hypermedia | 0 comments

El club de los 27 es una leyenda urbana de la cultura pop, un mito que rodea a muchos de los grandes personajes de la historia; y todo este 2019 me la pasé diciendo que ya faltaba menos para suicidarme; unos se lo tomaban a broma, otros se alarmaban y otro de plano no les importó.

No quiero dejar pasar una edad tan simbólica, y me pondré cursi al escribir una serie de cartas suicidas, porque siempre he pensado que, si me atreviera a matarme, escribiría cartas; de vivo me gusta hacerlo, entonces, qué mejor forma de decir adiós y quedar en la posteridad que bajo mi propio puño y letra, en este caso será digital por cuestiones de practicidad; pero al final lo que importa es el mensaje.

I
A quien corresponda

Últimamente pienso que la vida no me ha dado mucho, sino lo suficiente para estar bien. No tuve mucho de algo, sino poco de todo; pocos viajes, poco dinero, pocos lujos, pocos amigos, pocas novias, pocas fiestas, pocas tocadas, poco aquí y poco allá. Lo único que tuve mucho fue amor, porque a donde sea que fui y estuve, me dieron amor, a eso me refiero con tener lo suficiente para estar bien.

De niño fui feliz, muy feliz. Cuando pienso en mi infancia recuerdo a mi familia jugando conmigo y enseñándome a hacer cosas; mucho de lo que sé hacer hoy en día lo aprendí de ellos. De mis abuelos, de mis tíos y por supuesto, de mis padres y mis hermanos. Cada uno de ellos estuvieron en el momento adecuado demostrándome lo que, en sus formas, era amor. Se los agradezco tanto.

Mis recuerdos más divertidos están en la primaria, tuve amigos fabulosos, no parábamos de reír, iba a casa de Luis y Esteban a jugar PlayStation, comer y hacer tonterías, en la escuela compartíamos el lunch, en serio, formábamos un círculo y en el centro comíamos lo que cada uno traía. Fuimos una pequeña comuna de infantes en algún rincón del patio.

En la primaria me metía en problemas por desmadroso, en la primaria imaginaba en crear caricaturas, en la primaria dibujaba y vendía mis dibujos, en la primaria practicaba natación, y era muy bueno hasta donde recuerdo, en la primaria jugaba tazos y me hice de enemigos por eso [jajaja]

Cuando iba en tercero, una chica de sexto jugaba mucho conmigo, creo que se llama Claudia, lloré por ella cuando fue el último día de clases. Creo que nunca lo había confesado abiertamente.

Fue en casa de Luis donde vi por primera vez una mujer semidesnuda, fue con la película Striptease, con Demi Moore, sólo gritamos y nos emocionamos, enseguida quitamos la película y la escondimos de nuevo.

Fue en sexto cuando por primera vez me gustó una chica enserio, se llama Dafne, era divertida, y hoy podría definirla como una chica fresa clase mediera con pretensiones altas. Los últimos meses Dafne y Esteban fueron novios, así es, mi mejor amigo con la chica que me gustaba, vaya tragedia ¿no? Nunca más la volví a ver.

Tampoco volví a ver a Esteban, y no por esa razón, nuestros caminos se separaron, estudiamos la secundaria en escuelas muy distintas y, por lo tanto, nuestros círculos sociales no fueron los mismos. Con Luis hablo de vez en cuando, ahora tiene una hija, no la conozco en persona, pero se les ven felices y eso me alegra.

Al llegar a la secundaria me enfrenté a un nuevo mundo, un mundo en el que estaba solo, todos se conocían y yo no conocía a nadie, muchos de ellos venían de la misma escuela y yo no.

Me adapté rápido, dejó de llevarme mi mamá a la escuela, el transporte pasaba por mí y ahí conocí a Carolina; si hiciera un símil con el viaje del Héroe, ella sería mi mentora, me enseñó un estilo de música que nunca había escuchado, grupos como Green Day, My Chemical Romance, Good Charlote, Panda, División Minúscula, Ataque 77, etc.  ¡Y yo quedé encantado! Quise dejarme el cabello largo, pintarme las uñas, los ojos, mis papás se asustaron, pero mi papá me regaló mis primeros Convers. Aún conservo la caja de ese primer par de tenis.

Conocí personas que hoy en día me doy cuenta de que no eran mis amigos, con ellos formé mi primera banda, una banda que se llamaba Nota Triste, una banda que nunca tocó porque ninguno de los integrantes teníamos instrumentos, una banda que se grababa con un celular prestado en el salón de clases porque en nuestra imaginación seriamos famosos, y esos vídeos serían interesantes para nuestros fans. Lo sé, es gracioso.

En la secundaria compuse mi primera canción (si quieren conocer la historia en este enlace puedes leerla), en la secundaria me fui de pinta, en la secundaria probé por primera vez la cerveza, en la secundaria me di cuenta de que hay relaciones homosexuales, que la violencia de género existe, y que muchas veces pasa dentro de las relaciones “amorosas”.

Empecé a cuestionar todo, me salió mi primer barro, le tomé gusto a la lectura, empecé a escribir en mis cuadernos una especie de diario y seguí dibujando, empecé a practicar futbol, me salió vello en muchas partes del cuerpo, enfrente la frágil masculinidad de mis compañeros mayores, me hice consciente de que les gustaba a las chicas, tuve mi primera novia, me dio el primer beso, y hasta hoy en día somos amigos, hace unas semanas fuimos a tomar fotografías al desfile de alebrijes y a comer barbacoa en un tianguis. Estudió en la misma prepa que yo, pero en turnos distintos

En la prepa aprendí a tocar la guitarra, en la prepa me enamoré de una chica que se llama Lucia, hablamos unas cuantas veces, pero nunca me atreví a más, ni siquiera supe cuál era su color favorito o a qué quería dedicarse, una tarde salimos de clase y la estaba esperando su novio, a mí se me partió el corazón y escribí unas cuantas canciones de desamor para ellos.

En la prepa conocí a tres grandes mujeres que hasta hoy en día están en mi vida, de esas amigas que aún en la distancia sé que estamos juntos. Nos íbamos a comer cuellitos con mucha salsa en las maceteras del mercado, un día espiamos en el gimnasio a un maestro que le gusta(ba) a una de ellas, en mi cumpleaños me llevaron un pastel sorpresa y lo comimos en el receso, iban a los ensayos de mi banda, me aconsejaban de amor y reíamos mucho. Son días inolvidables.

En la prepa tuve una gran amiga, con ella pasaba horas platicando y descubrí que pelear intelectualmente es un placer que no cualquiera te puede dar y si lees esto, puedes estar segura: con nadie más he discutido tan bien como contigo. Y hay días en que te extraño, gracias por todo lo que vivimos.

En la prepa conocí a Alejandra, una maestra que me guio en tantas cosas y una de ellas fue el decidir estudiar comunicación. Te estoy muy agradecido por todo.

Entré a la ingeniería en Comunicaciones y Electrónica en ESIME Culhuacán, no me preguntes cómo lo logré, porque no lo sé, pero te puedo decir que sólo estuve tres meses, lo suficiente para saber que mi camino no era ahí.

Después de año y medio logré entrar a la UAM Xochimilco en Comunicación Social, te he de confesar que cuando dejé la primera carrera a mis papás no les gustó la idea y no la pasamos bien, en ese inter aprendí a tocar el piano, tuve una novia que corté en un andén del metro, son de esas pocas acciones que me arrepiento, discúlpame Bea.

Una vez dentro de la Universidad, trimestre a trimestre conocí a personas de todo tipo, profesores de todo, pero en su mayoría muy buenos. En la Universidad me emborraché, en la Universidad un compañero me amenazó con golpearme porque me burlé de él en la cuenta de Carla Estrada, en la Universidad gané un premio por mejor documental, en la Universidad fui a comer con Gabriel Pérez Gay, en la Universidad mi profesor de periodismo me “sugirió” repetir el trimestre sólo porque no le gustaban mis ideas y mi estilo de escritura. En la Universidad grabé un demo musical con Frazch, un excelente guitarrista; gracias por tu tiempo, tu paciencia y tu talento.

Fue en la UAM donde conocí a grandes amigos, amigos que han estado en mis mejores y peores momentos, y aquí siguen.  En la Universidad me enamoré por vez primera, y me destrozaron el corazón, fue ella quien le dio claridad a mi camino, gracias boliviana, gracias por todo.

Fue en la Universidad donde concebí Lumus, fue en la Universidad donde supe que todo lo que había  vivido, lo poco que había vivido, valía la pena; porque cada día con mi familia, amigos de la infancia y adolescencia, me habían traído hasta acá para aprovechar todo eso que me enseñaron y  me dieron.

Tres meses antes de egresar defraudé a mi mejor amigo, una serie de malas decisiones, propias y ajenas, llevaron a que él y otros dos compañeros se fueran del equipo de Área de Concentración. Discúlpame Yael, el tiempo y esfuerzo han demostrado que sólo fue eso, una mala experiencia, y aquí seguimos. Buena estrella para todos, para vos.

Salí victorioso de mi vida académica, emprendí un viaje de la mano de personas muy talentosas, un viaje que nombré Lumus, un proyecto que ha ido creciendo gracias a todas aquellas personas que me han acompañado, enseñado, apoyado y alegrado; gracias a todos por su amor.

Soy afortunado porque tengo personas que han hecho tanto por mí, no cualquiera dejaría de hacer cosas por alguien más; eso al final es amor: dejar la comodidad por acompañar a otro. Gracias a cada uno de ustedes por ese amor que me dan, gracias por estar en mi vida. Yo también los amo.

Pepe Moss.

¿Qué Opin@s?